Personajes
de la independencia de México
José María Morelos
nació en Valladolid (Michoacán) el 30 de
septiembre de 1765. Sus padres fueron José Manuel Morelos y Juana Pérez-Pavón.
Estudió en el Seminario de Valladolid y se graduó en Artes en la Real y
Pontificia Universidad de México. Desde 1798 fue cura de varios pueblos de
Michoacán.
En 1810 se incorporó a las filas
de Miguel Hidalgo, quien lo nombró jefe de los insurgentes del sur de México, y
le encargó tomar Acapulco. Después de la muerte de Hidalgo (1811), Morelos
conquistó la mayor parte del sur y centro del país. En 1812, tomó Oaxaca.
También organizó el Congreso de
Anáhuac, el que en 1814 aprobó la primera Constitución de Apatzingán, que tuvo
carácter liberal republicano. Sin embargo, los criollos le negaron ayuda, y
apoyaron la restauración absolutista del rey Fernando VII y la sanguinaria
represión del virrey Félix María Calleja. Tras varios reveses militares,
Morelos fue capturado en noviembre de 1815. Fue condenado por herejía y
traición. Murió fusilado el 22 de diciembre de 1815. Sus restos descansan
en la Columna de la Independencia.
Vicente Guerrero
Nació en Tixtla, en el actual estado de Guerrero, el 10 de agosto de
1782. Fue presidente constitucional de México del 1 de abril al 17 de diciembre
de 1829. Murió en Cuilapan, Oaxaca, el 14 de febrero de 1831.
Era un peón en las haciendas azucareras de Tierra Caliente cuando se
unió a la Guerra de Independencia. A la muerte de Morelos, fue reconocido como
generalísimo de los ejércitos insurgentes y, de hecho, el último de sus
caudillos. En 1821 aceptó pactar con Agustín de Iturbide la Independencia y se
adhirió al Plan de Iguala. Se pronunció contra Iturbide cuando éste se
convirtió en emperador y, en contraparte, apoyó el establecimiento de la
República. En 1828 perdió las elecciones presidenciales, pero gracias al “Motín
de la Acordada” consiguió que el Congreso lo pusiera al frente del Ejecutivo.
Meses después se rebeló en su contra el vicepresidente Anastasio Bustamante, a
quien salió a combatir. Durante su ausencia, el Congreso lo declaró
“imposibilitado mentalmente para gobernar”. Sin apoyos de ninguna especie,
Guerrero se refugió en las montañas del sur. A principios de febrero de 1831
fue traicionado y fusilado. Sus restos descansan en la Columna de la
Independencia.
Francisco
Javier Mina
(Xavier) nació en Navarra (España) el 6 de
julio de 1789. Fue hijo de Juan José Mina y de María Larrea. Estudió
matemáticas y humanidades en el Seminario de Pamplona.
Desde 1808 contra las tropas
napoleónicas que invadieron España. En 1810, fue capturado por los franceses.
Estuvo encarcelado en París hasta 1814. Al regresar a España se unió a los
liberales que exigían el respeto a la Constitución de Cádiz, por lo que fue
perseguido por los seguidores de Fernando VII. Esto lo obligó a refugiarse en
Inglaterra.
En marzo de 1817 llegó a
Tamaulipas para colaborar en la Independencia de México. Se internó en San Luis
Potosí, donde intervino en varias batallas hasta que fue capturado el 27 de
octubre de 1817 en Guanajuato. Fue fusilado en el Cerro del Borrego el 11 de
noviembre del mismo año. Sus restos descansan en la Columna de la
Independencia.
NICOLAS BRAVO
Nació en Chilpancingo, en el actual estado de Guerrero, el 10 de
septiembre de 1786. Ocupó la Presidencia de México en tres ocasiones: del 11 al
17 de julio de 1839, como sustituto; con la misma designación, del 26 de
octubre de 1842 al 14 de mayo del año siguiente; y como presidente interino,
entre el 28 de julio y el 6 de agosto de 1846. Murió en la hacienda de
Chichihualco, Guerrero, el 22 de abril de 1854.
Insurgente de intachable trayectoria, se convirtió en el hombre de
confianza de José María Morelos. Militar valeroso y magnánimo con el enemigo,
en una ocasión perdonó la vida a 200 realistas. Cayó preso en 1817; al salir en
libertad, apoyó el Plan de Iguala. Fue el primer vicepresidente de México
(1824-1829), jefe de operaciones contra Vicente Guerrero (1829-1831),
presidente del Congreso y jefe del Ejército del Norte (1837). Su notorio
historial militar no tuvo equivalente en su actividad política. En las tres ocasiones
que ocupó la Presidencia fungió como protector de los intereses de Antonio
López de Santa Anna. Como gobernante, fue medroso y tibio. En 1842 disolvió el
Congreso, que pretendía discutir una nueva Constitución contraria al caudillo
veracruzano. Más tarde, en 1847, fue comandante en jefe de la capital del país,
posición desde la que organizó la defensa del Castillo de Chapultepec frente a
la invasión estadounidense.
Sus restos descansan en la Columna de la Independencia
Sus restos descansan en la Columna de la Independencia
JUAN ALDAMA
Nació en San Miguel el Grande,
Guanajuato. Hermano de Ignacio y tío de Mariano y Antonio, del mismo apellido,
héroes también de la Independencia. Capitán del Regimiento de la Reina,
conspiraba desde 1809.
Enterado del descubrimiento de la
subversión en septiembre de 1810, marchó a Dolores para prevenir a Hidalgo.
Quiso impedir el inicio de la lucha. Recibió en Celaya el grado de mariscal.
Como teniente coronel participó en la batalla del Monte de las Cruces. Se
opuso, con Allende, a retirarse y sostuvo la conveniencia de marchar sobre la
capital. Acompañó a Allende a defender Guanajuato; tomó parte en la batalla del
Puente de Calderón.
Marchó hacia el Norte y propuso
trasladarse a Estados Unidos para buscar elementos de guerra. Sorprendido con
los caudillos de la Independencia en Acatita de Baján, se le llevó a Chihuahua
donde se le procesó. Lo fusilaron el 26 de junio de 1811 y su cabeza fue
expuesta en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato. En 1823 lo declararon
Héroe de la Patria. León de los Aldama, en Guanajuato, lleva ese nombre en
honor de los insurgentes de ese apellido. Sus restos descansan en la
Columna de la Independencia.
IGNACIO
ALLENDE UNZAGA
Ignacio Allende nació en San
Miguel el Grande, hoy de Allende, el 21 de enero de 1769. Sus padres fueron
Domingo Allende y María Ana de Unzaga. Siguió la carrera militar y sirvió en un
regimiento de caballería.
Desde 1808 se vinculó a los
conspiradores de Querétaro. El 16 de septiembre de 1810 estalló el movimiento
emancipador, liderado por el cura Miguel Hidalgo. Allende fue nombrado Capitán
General y asistió a toma de la Alhóndiga de Granaditas. Después de la victoria
en Monte de las Cruces propuso la toma de Ciudad de México, pero el cura
Hidalgo ordenó el repligue. Después de la derrota en Puente de Calderón,
Hidalgo fue destituido y Allende asumió el mando del ejército patriota.
Cuando intentaba reorganizar sus
fuerzas, Allende fue capturado en Acatita de Baján. Los realistas lo llevaron a
Chihuahua, donde lo fusilaron el 26 de junio de 1811. Su cabeza fue expuesta en
la Alhóndiga de Granaditas, hasta la consumación de la Independencia, junto con
las de Hidalgo, Aldama y Jiménez. Sus restos descansan en la Columna de la
Independencia
MARIANO JIMENEZ
Mariano Jiménez nació en
San Luís Potosí el 18 de agosto de 1781. Realizó sus estudios básicos en su
ciudad natal y después partió a la Ciudad de México para seguir la carrera de
ingeniero de minas en el Colegio de Minería, habiéndose graduado en el año de
1804. Como era razonable esperar, decidió establecerse en la ciudad de
Guanajuato y allí contrajo matrimonio.
Apenas unos meses después de su enlace matrimonial, Don Miguel Hidalgo dio el grito de independencia en Dolores, Guanajuato y fue el 28 de septiembre de 1810, cuando Jiménez se presentó ante el caudillo Miguel Hidalgo y Costilla para ofrecer sus servicios en favor de la causa. Cuando realizó el ataque a la Alhóndiga de Granaditas el joven ingeniero Jiménez lo acompañó en la lucha. En virtud de sus conocimientos técnicos, Hidalgo le asignó la tarea de construir cañones, trabajo que Jiménez realizo con presteza y singular eficiencia. Obtiene el grado de coronel y es puesto a la vanguardia del ejército y a cargo de la línea de artillería. Jiménez obtiene, junto con Allende un sonado triunfo en la batalla de Las Cruces y es ascendido a teniente general.
Por órdenes de Hidalgo, Mariano Jiménez viajó a la ciudad de México en misión pacífica, para solicitar al Virrey la entrega de la capital al movimiento independentista, pero la respuesta fue la amenaza de repelerlo violentamente.
Después de participar en varias de las acciones militares del movimiento de independencia, en Consejo de Generales se tomó la decisión de nombrar a Jiménez general en jefe del Ejército del Norte. Cuando iba camino de Saltillo, se topó con el ejército realista de Antonio Cordero a la altura de Agua Nueva. Tras reñida batalla Cordero salió derrotado, recuperando los insurgentes el armamento y para su buena suerte, muchos de los hombres de la parte enemiga que recibieron el indulto de Jiménez y decidieron unirse a la causa de la Independencia. En Saltillo Mariano Jiménez se reunió con los demás hombres del movimiento y con ellos se dirigió rumbo a los Estados Unidos de acuerdo con el plan que se habían trazado. Pero la fortuna les dio la espalda y al llegar a Acatita de Baján fueron sorprendidos y trasladados a Chihuahua, para hacerles un juicio y dictarles sentencia de muerte.
Jiménez fue fusilado el 26 de julio de 1811, junto con Juan Aldama e Ignacio Allende. Su cabeza fue expuesta en la Alhóndiga de Granaditas, hasta la consumación de la Independencia, junto con las de Hidalgo, Aldama y Allende.
Apenas unos meses después de su enlace matrimonial, Don Miguel Hidalgo dio el grito de independencia en Dolores, Guanajuato y fue el 28 de septiembre de 1810, cuando Jiménez se presentó ante el caudillo Miguel Hidalgo y Costilla para ofrecer sus servicios en favor de la causa. Cuando realizó el ataque a la Alhóndiga de Granaditas el joven ingeniero Jiménez lo acompañó en la lucha. En virtud de sus conocimientos técnicos, Hidalgo le asignó la tarea de construir cañones, trabajo que Jiménez realizo con presteza y singular eficiencia. Obtiene el grado de coronel y es puesto a la vanguardia del ejército y a cargo de la línea de artillería. Jiménez obtiene, junto con Allende un sonado triunfo en la batalla de Las Cruces y es ascendido a teniente general.
Por órdenes de Hidalgo, Mariano Jiménez viajó a la ciudad de México en misión pacífica, para solicitar al Virrey la entrega de la capital al movimiento independentista, pero la respuesta fue la amenaza de repelerlo violentamente.
Después de participar en varias de las acciones militares del movimiento de independencia, en Consejo de Generales se tomó la decisión de nombrar a Jiménez general en jefe del Ejército del Norte. Cuando iba camino de Saltillo, se topó con el ejército realista de Antonio Cordero a la altura de Agua Nueva. Tras reñida batalla Cordero salió derrotado, recuperando los insurgentes el armamento y para su buena suerte, muchos de los hombres de la parte enemiga que recibieron el indulto de Jiménez y decidieron unirse a la causa de la Independencia. En Saltillo Mariano Jiménez se reunió con los demás hombres del movimiento y con ellos se dirigió rumbo a los Estados Unidos de acuerdo con el plan que se habían trazado. Pero la fortuna les dio la espalda y al llegar a Acatita de Baján fueron sorprendidos y trasladados a Chihuahua, para hacerles un juicio y dictarles sentencia de muerte.
Jiménez fue fusilado el 26 de julio de 1811, junto con Juan Aldama e Ignacio Allende. Su cabeza fue expuesta en la Alhóndiga de Granaditas, hasta la consumación de la Independencia, junto con las de Hidalgo, Aldama y Allende.
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